Veintidós países de la UE reclaman una estrategia común ante la crisis migratoria en Ceuta
Un bloque de 22 Estados miembros, encabezado por Italia y Dinamarca, solicitó una respuesta coordinada de la Unión Europea tras la entrada masiva de migrantes desde Marruecos hacia Ceuta. Los firmantes plantean reforzar la intervención de Frontex, optimizar los mecanismos de retorno y revisar la cooperación migratoria con Rabat.
La gestión fronteriza española abre una nueva división dentro de la Unión Europea
Veintidós países de la Unión Europea han trasladado al Consejo Europeo y a la Comisión Europea su preocupación por la gestión de la reciente emergencia migratoria registrada en Ceuta. La iniciativa diplomática, promovida principalmente por Italia y Dinamarca, solicita que las instituciones comunitarias asuman un papel más activo en la protección de las fronteras exteriores del bloque.
La petición fue formulada después de que decenas de miles de personas ingresaran irregularmente en territorio ceutí desde Marruecos. El episodio generó una crisis operativa, humanitaria y política que reactivó el debate sobre la capacidad de España para controlar uno de los puntos más sensibles de la frontera meridional de Europa.
La carta propone la celebración de una reunión extraordinaria de los ministros del Interior de la Unión Europea. Irlanda, que ejerce la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, confirmó que el encuentro se desarrollará mediante videoconferencia el martes 4 de agosto.
El objetivo será evaluar las circunstancias que facilitaron la entrada masiva, analizar la respuesta de las autoridades y definir medidas preventivas destinadas a reducir el riesgo de nuevos episodios de presión fronteriza.
Mayor participación de Frontex
Entre las principales demandas figura el fortalecimiento del apoyo operativo de Frontex, la agencia europea encargada de coordinar la gestión de las fronteras exteriores. Los firmantes consideran necesario ampliar la vigilancia, mejorar el intercambio de información y establecer mecanismos de intervención conjunta frente a situaciones que puedan superar la capacidad de respuesta de un solo Estado.
La propuesta también contempla una política más eficiente de retorno de las personas que no cumplan los requisitos para permanecer legalmente en territorio europeo, así como una actuación coordinada contra las organizaciones dedicadas al tráfico y traslado irregular de migrantes.
Italia y Dinamarca sostienen que la protección fronteriza no puede depender exclusivamente del país en el que se produzca la entrada. Desde esta perspectiva, cualquier vulnerabilidad en una frontera exterior puede generar efectos migratorios, políticos y de seguridad sobre el conjunto del espacio europeo.
Advertencia sobre los denominados factores de atracción
La misiva cuestiona las políticas nacionales que podrían interpretarse como incentivos indirectos para la migración irregular. Entre ellas, los dirigentes mencionan los procesos de regularización de personas extranjeras que ya se encuentran en situación administrativa irregular.
Los 22 Estados advierten que la percepción de que una entrada no autorizada puede transformarse posteriormente en residencia legal podría estimular nuevos desplazamientos, debilitar la confianza entre los socios europeos y dificultar la aplicación uniforme del Pacto Europeo de Migración y Asilo.
El Gobierno español rechaza esta relación causal. Madrid sostiene que las personas que ingresaron recientemente en Ceuta no pueden acogerse automáticamente a los procedimientos de regularización, debido a que estos exigen acreditar residencia previa y continuada en España.
Cooperación con Marruecos y prevención de amenazas híbridas
Otro de los puntos centrales es la revisión de la cooperación entre la Unión Europea y Marruecos en materia de control migratorio. Los gobiernos firmantes consideran indispensable garantizar que Rabat mantenga una coordinación permanente con España y con las instituciones comunitarias.
La carta también introduce el concepto de instrumentalización migratoria, utilizado cuando los movimientos de población son promovidos, tolerados o aprovechados como mecanismo de presión política sobre otro país. Aunque la declaración no atribuye formalmente esta conducta al Gobierno marroquí, pide reforzar la capacidad europea para responder ante posibles amenazas híbridas.
Los dirigentes europeos insisten en que la cooperación con terceros países debe incluir mecanismos verificables de vigilancia, prevención de salidas, readmisión de ciudadanos y lucha contra las redes de tráfico de personas.
Sánchez defiende la actuación de España
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, respondió a las críticas mediante otra comunicación dirigida a las autoridades europeas. En ella defendió la actuación de las fuerzas de seguridad y cuestionó lo que calificó como una reacción desproporcionada de determinados gobiernos.
Sánchez sostuvo que la mayoría de las personas que entraron en Ceuta ya habían regresado a Marruecos y que no se detectaron desplazamientos hacia la España peninsular ni hacia otros países de la Unión Europea. También rechazó las propuestas de limitar la participación española en el espacio Schengen.
El Ejecutivo español argumenta, además, que Ceuta dispone de un régimen fronterizo particular y no forma parte plenamente del espacio Schengen. Por ese motivo, considera jurídicamente cuestionable relacionar directamente la crisis ceutí con una eventual suspensión de España dentro del área europea de libre circulación.
Sánchez aseguró que España mantiene una política compatible con el derecho europeo, los compromisos humanitarios y el principio de solidaridad entre Estados miembros. Asimismo, señaló que el país registra un volumen de entradas irregulares inferior al contabilizado en otras rutas europeas durante los últimos años.
La Comisión Europea busca reducir la tensión
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respaldó la convocatoria de una reunión extraordinaria y pidió mantener una coordinación estrecha entre las autoridades nacionales y comunitarias.
La Comisión destacó que la mayor parte de las personas que cruzaron la frontera retornaron a Marruecos y que no se registró un desplazamiento significativo hacia territorio continental europeo. No obstante, reconoció la necesidad de revisar los protocolos de actuación y fortalecer la resiliencia de las fronteras exteriores.
Francia y Portugal no figuran entre los 22 países firmantes. El Gobierno francés ha descartado una ruptura de la cooperación con España y ha defendido el mantenimiento de la coordinación bilateral en materia policial y fronteriza.
La reunión del martes será determinante para conocer si la Unión Europea adopta nuevas medidas operativas, amplía la participación de Frontex o modifica su estrategia de cooperación migratoria con Marruecos. También permitirá evaluar hasta qué punto las diferencias entre los Estados miembros pueden afectar la aplicación coordinada de la política común de migración y asilo.